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Cuando un feliz cliente llega al estudio de un diseñador gráfico entra en un mundo paralelo, donde puede necesitar consejos para su supervivencia. Siendo el momento clave cuando debe entregarles los datos del trabajo que necesita que le realicen. Este pequeño manual explica los pasos fundamentales que debe respetar un cliente para que el contacto con esa extraña especie sea lo menos traumática posible para ambos:

Contenido:

Por increíble que parezca los diseñadores gráficos necesitan que el cliente les aporte contenido. No destacan por una inteligencia privilegiada y si un cliente quiere por ejemplo un folleto publicitario para su empresa de fabricación de corcho, son incapaces de inventar 4 páginas de texto explicando las virtudes del corcho y de los 30 modelos de tapones que fabrica.

Como cliente esto puede resultar una sorpresa pero si ve que ante la frase:

-Y luego el texto llénalo con lo típico que se pone en estos casos.

Su diseñador gráfico pone caras raras y coge el ratón como si quisiera romperlo, tiene que asumir la realidad, debe aportar contenido para que su proyecto sea terminado. Por lo que deberá pasar por los siguientes temas.

Texto:

Llegados a este punto debe asumir otra característica del diseñador gráfico, es desagradecido. Por ello cuando prepare los textos para un proyecto no pierda su tiempo adornándolos, ese texto amarillo y verde con tipografía Comic Sans no será valorado como se merece. Tampoco se moleste en dar rienda suelta a su creatividad con los efectos de texto que incorpora Word, pues en cuanto caiga en manos del diseñador gráfico lo primero que hará es quitarle el formato al texto, son gente muy excéntrica.

Pero eso no es todo, sabemos que usted adora usar Excel para clasificar todos sus textos mediante hojas de calculo. Pues cometerá un grave error si se lo envía a un diseñador gráfico, pues tienen una seria alergia a esos archivos. Ese archivo Excel tan bonito con el texto dividido en 50 celdas diferentes puede producirle muchos dolores de cabeza y perdidas incomprensibles de tiempo. Por tanto, si no quiere que su proyecto acabe con retraso use solo procesadores de texto como Word o Writer, o incluso un simple .txt del bloc de notas puede ser una buena opción.

Imágenes:

Las imágenes son otro problema a tener en cuenta. Sé que usted ha visto muchas veces en películas y series como  una foto nocturna de baja resolución se podía ampliar infinitamente, hasta el punto de ver en el borroso reflejo de las gafas del villano la matricula de su coche. Pues los diseñadores gráficos no son capaces de hacerlo, curioso pero cierto, y eso que usted ya sabe que Photoshop es una herramienta mágica que hace casi todo el trabajo automáticamente.

Por ello debe intentar aportar siempre imágenes de alta resolución y sin mucha compresión. Por ejemplo, no se moleste en reducir las imágenes de su cámara fotográfica, siempre que sea posible envíelas tal cual y hará a un diseñador gráfico feliz.

También está el tema de la imagen corporativa de su empresa, por ejemplo los logotipos. Recordemos que los diseñadores gráficos no poseen la tecnología de las películas, Hollywood no la comparte con ellos, pobrecitos. Por eso si le entrega esa tarjeta que lleva 2 meses en su bolsillo arrugada y tiene manchas de café, el diseñador gráfico puede pasarse varias horas para escanearla y volver a trazar el diseño en limpio. Apiádese de ellos y llévele los archivos fuente que le entrego en su día a la imprenta.

Y si tiene un CD con la identidad corporativa de su empresa hecha por otro diseñador gráfico no dude en llevárselo, ni se imagina lo feliz que lo hará, animalito…

Ideas y bocetos:

El último punto y uno de las más importantes. Los diseñadores gráficos tienen deficiencias en su capacidad de comunicación y les falta ese sexto sentido para adivinar los gustos del cliente. Por ello tiene 2 alternativas:

-Dejar dar rienda suelta a la creatividad del diseñador gráfico. Por naturaleza seres tímidos a los que no les gusta mostrar sus ideas hasta que las terminan pero que suelen hacer un buen trabajo.

-O bien indicarle de forma precisa como quiere que sea el proyecto.

Esta última forma es conflictiva, recuerde los problemas de entendimiento y comunicación antes citados. Por lo cual, aunque usted le explique que quiere un diseño típico pero que represente a su empresa de fabricación de corcho teniendo un toque a las películas de Tarantino, es probable que no lo entienda.

Para ello son recomendables 2 cosas básicas:

-Entregarle referencias: Si ha visto un diseño que le gustó o la web de la competencia le parece fantástica, no dude en decírselo. De esa forma podrá dejar más claro sus gustos y le servirán de inspiración para los trabajos que le encargue. Eso sí, recuerde que son seres desconfiados y egocéntricos, normalmente se negaran a copiar con alevosía la referencia y solo la usaran para encontrar a sus propias musas.

-Prestar atención a lo que le dice y pregunta: Sé que son gente aburrida conversando y que preguntan cosas extrañas, como por ejemplo que sensaciones quiere que represente su logotipo o si tiene pensando algún color en particular. Usted, señor cliente, seguramente prefiera no tratar esos temas al principio para luego ir haciendo cambios sobre la marcha, incluso de un día para otro. Pero lo diseñadores gráficos, como gente desconfiada que son, prefieren tener las cosas claras antes de empezar a trabajar. Luego suelen ser gente comprensiva con los cambios pero tampoco abuse, dice la leyenda que un diseñador gráfico tras cambiar 80 veces un logotipo se volvió loco y mordió a un cliente, desde entonces cada noche de luna llena el cliente siente unas ganas insaciables de abrir Photoshop y borrar a su suegra de todas las fotos.

Si sigue estas normas seguramente consiga llevarse bien con esa rara especie incomprensible para muchos: el diseñador gráfico.

Por supuesto este texto es en tono humorístico que nadie se ofenda, sé que no todos lo cliente son así pero como decíamos en mi tierra: “haberlos haylos”.